miércoles, 24 de junio de 2009

Clara

La calle y a la tarde;
tráfico desabierto,
el ensamble de la ciudad,
descubierto en el intento,
posibilidad y milagro.

La nueva tarde gris le dejaba lugar a la nostalgia,
controvertida e invernal,
me dejaba oír diferente,
mientras el árbol sonreía a escondidas,
las palabras se sucedían,
al escarabajo no lo vio nadie,
fue preciso en su movimiento,
y la escalada verde permaneció intacta tras la suave suave e insolente pasada del viento.
Cobijada la sombra debajo de las hojas,
pero la bicicleta miraba hacia la ciudad,
desde la pequeña colina,
y hacia la cruz del sur.

Las estrellas no volvieron a dormir una noche más,
como anoche,
cuando el velo te escondía,
cubría tu inconciencia,
el abrazo platónico,
tu pavor y tu dulzura.

Ahora;
el ensamble de la ciudad,
descubierto en el intento,
trae senderos hacia otros mundos,
junto al sauce y su propia revelación,
puedo discernir entre el camino mas angosto y frío,
o el camino hacia la libertad.

Por J.C.

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