lunes, 11 de agosto de 2008

EDIE SEDGWICK my inmortal superstar, my star.


Fue la musa indiscutida de la Factory de Andy Warhol hasta que un buen día se peleó con el artista pop, agarró su fama y su leyenda y se mudó al Chelsea Hotel, el otro polo creativo de aquél efervescente Nueva York de los sesenta. Para entonces su relación con las drogas ya era un problema, se había enamorado de Bob Dylan y desconocía el matrimonio secreto del cantante. Era el año 66 . Cinco años más tarde moriría por sobredosis después de un alocado tour por psiquiátricos americanos.
Que Edie Sedgwick conociera a Andy Warhol no fue casual. La hermosa jovencita de clase alta californiana había llegado un año antes a Nueva York junto a su pareja de aquella época, quien estaba resuelto a convertir a Edie en una estrella. Era hermosa, carismática, fina y la tristeza, el descontrol y su espíritu fiestero se conjugan perfectos en su mirada enorme que proyectaba el espíritu de aquella época. Estados Unidos iniciaba el sangriento camino hacia Vietnam y en las ciudades más importantes del país se gestaban movimientos pacifistas y creativos claves para la historia cultural de occidente. Guerra fría, bombas por una lado y liberación por otro fue una fórmula explosiva que arrastró a una generación a excesos y locuras. Edie estaba allí y pagó con su vida ese estilo disoluto. Fueron otros quienes convirtieron su autodestrucción en obra de arte. Películas, canciones y fotografías de su corta vida llenan el salón del pop. Tenía tan sólo 28 años cuando su marido la encontró muerta por sobredosis. El reporte policial registró Accidente/Suicidio. Por Angela Precht
Edie pertenecía al grupo de Harvard/Cambridge, a esa fracción de jóvenes millonarios que, como queriendo castigar a sus padres de fortunas conservadoras, gastaba desproporcionadas cantidades cada noche, viajando en limusina de club en club, haciendo fiestas de tres días y consumiendo drogas como si fueran cabritas. Eran ángeles malditos que se rodeaban fácilmente de sanguijuelas. Había estudiado escultura en Cambridge y viajó a Nueva York directo al lujoso departamento que su abuela tenía en Park Avenue, con catorce habitaciones.Era 1964, quería probar suerte como modelo y actriz y al poco tiempo comenzó a posar en revistas para quinceañeras y llegó a Vogue la que la nombró “el joven temblor” . Su encanto la hizo famosa en el ambiente de la ciudad y Bob Dylan la llamó para conocerla. Quedaron fascinados el uno del otro. Para entonces Dylan ya era uno de los cantantes más carismáticos y populares, era amante de Joan Baez mientras compartía habitación en el Chelsea Hotel con su futura esposa Sara Lownds. El Chelsea Hotel era un hervidero de talentos por donde pasaron escritores, músicos y una infinidad de artistas de la talla de Leonard Cohen, Tenessee Williams o Janis Joplin y donde años más tarde y en un ambiente más degradado Sid Vicius acabó cuchillo en mano con la vida de su novia Nancy y luego la suya.Un mes después del encuentro con Dylan, Edie conocería a Warhol en una fiesta y el artista supo que la quería entre los suyos. De inmediato la incluyó en las películas Vynil y Horse. En abril de ese año Edie acompañó a Warhol a una exposición suya en París y a la vuelta éste le encargó a su guionista que escribiera una película para Edie, estaba resuelto a convertirla en la reina de la Factory. Las instrucciones sobre ese guión fueron breves: “Algo en una cocina. Blanco y limpio y plástico.” El resultado fue Kitchen, una de las diecisiete películas y experimentaciones warholianas que hiciera para él y que llevaron a Sedwick a ser comparada con Marylin Monroe.
La amistad con Warhol era dinamita; la chica se cortó el pelo y se lo tiñó como él, se hacía llamar Miss Warhol, se vestían iguales y eran el plato obligado en cualquier evento social que quisiera trascender. Su popularidad llegó a tal nivel que fueron recibidos como estrellas de rock a la inauguración de una exposición de Warhol en Filadelfia. Hubo multitudes agolpadas, fans y desmayos. Los cuadros fueron retirados para protegerlos de la marea humana que se peleaba por ver a Andy&Edie. Incluso el artista Roy Lichstenstein contó que para un carnaval él y su mujer se disfrazaron de la popular pareja.No faltó quien le comentó a Edie que desperdiciaba su talento frente al lente de Warhol, que estrenaba sólo en circuitos muy underground y además no pagaba. Edie tenía 22 años, un fortuna personal que comenzaba a menguar tras tanta fiesta y una creciente adicción a las drogas.No es fácil situar el momento exacto en que la relación entre Edie y Warhol comenzó a decaer. Algunos biógrafos de ambos hablan de los continuos retrasos e impuntualidades de Edie que hacían imposible trabajar con ella. Además le costaba memorizar sus parlamentos y había que organizar la producción en base a todos esos invariables factores de la actriz. No influía en ninguna orientación artística de la Factory. Era un elemento más, un catalizador quizás del enrarecido ambiente de la factoría warholiana, donde ella era la musa underground. No hay indicios de que Warhol hiciera algo por sacarla del agujero en el que claramente caía.Tampoco hay pruebas de que fuese Warhol quién la inició en la drogas más allá una declaración de la propia Sedwick cuando ya era una adicta.
“En realidad Warhol jodió la vida de muchísima gente, gente joven. Mis contactos con la droga se iniciaron en la Factory. Me gustó mi introducción a la droga. Yo era un buen blanco. Me convertí en una joven y saludable adicta.” Edie Sedgwick.
La frase pertenece a la única película que hizo fuera de la Factory, Ciao! Manhatan, un film que pretendía ser el documento que retratara el Nueva York de esa época pero que reclutó a demasiados adictos, entre ellos, sus propios directores. Tardó cinco años en hacerse y se estrenó luego de la muerte de la protagonista. Hoy Ciao! Manhathan es un documento histórico de una época delirante, de jóvenes ausentes y desesperados, que vale mucho la pena revisar. Parte de ese material se puede ver en Youtube.
Edie and Warhol Talks
Edie Sedgwick interview
Edie Sedgwick talks about love
Edie with a Velvet song (After hours)
Ciao Edie!
Andy Warhol diría:
“ A pesar de lo que cualquiera pudiese pensar, la verdad es que yo nunca le di drogas a Edie. Ni si quiera una píldora dietética. Nada. Ella tomaba muchas anfetaminas y tranquilizantes, pero ciertamente no los conseguía a través mío. Las conseguía de aquel doctor que estaba inyectando a cada señorita de sociedad en aquella época.”
Edie Sedgwick Superstar Angel
Se refería a las exclusivas consultas de Manhattan en que “médicos” influenciados por el sicotrópico Timothy Leary hacían terapias adhoc a depresivos, embarazadas, niños y una largo y tétrico etcétera. Los pacientes iban a recibir sus dosis de ácidos, anfetaminas u otro cóctel de drogas que les fuese `recetado`. Edie, por su puesto, era una de ellos.La intensa relación entre Warhol y Edie no duró más de un año y medio. La joven se quejaba que Warhol no le pagaba, que no le daba figuración en el naciente proyecto musical de los Velvet Underground. Además consideraba que Andy no intimaba con ella, que era superficial.



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